14 de febrero de 2011
Es aconsejable sacar al cachorro desde el primer momento siempre y cuando el estado del animal sea el deseado y no haya un conflicto con su correcta inmunización.
Teniendo en cuenta que la vacunación comienza a partir de los cuarenta y cinco días, el cachorro debería empezar a pasear en condiciones normales a partir de los dos meses y medio. Esto posibilita que el animal empiece a aprender rápidamente dónde está bien hacer sus necesidades y dónde no.
Hay ciertos momentos en los que debemos sacarlo, ya que nos adelantamos a sus necesidades:
Muchas veces el cachorro no tiene control sobre su capacidad de retención de la orina, por ejemplo si se pone contento al vernos. Esto se irá solventando con la edad ya que su capacidad de retención aumenta aproximadamente una hora por cada mes cumplido; así un cachorro de dos meses no tiene capacidad para retener más de dos horas.
Debemos acostumbrarnos a racionar el alimento y a administrarlo a las mismas horas todos los días, así como a retirar el alimento no ingerido para regularizar lo máximo posible el transito intestinal y no generar malos hábitos.
Podemos introducir en el vocabulario una señal, un silbido específico, una frase corta asociada al momento de hacer sus necesidades, el perro comenzará a aprender que ese chasquido específico significa que va a hacer sus necesidades. No pasearemos con él antes de que haya defecado. En el caso de que las haga le premiaremos y luego pasearemos, en el caso de que no, volveremos a casa e insistiremos media hora más tarde. Así evitamos hacer asociaciones no deseadas que luego haya que corregir.
Ante la disyuntiva de sacar al cachorro a pasear o no, siempre es preferible hacerlo. Hay personas que no pueden o prefieren no hacerlo, para ellas, existen otras opciones; hay líquidos como el Puppy Trainer que estimulan al perro a orinar en una zona específica:una bandeja con empapador o papel de periódico. Quizá lo más atrayente para el animal sea recrear un símil de la calle en casa, con césped artificial incluso con un espacio que se asemeje a la acera o a la zona de la calle más reconocible por el animal. Estos espacios estarán alejados de la zona de descanso de nuestro perro y deberán ser de fácil limpieza y desinfección.
Siempre que el cachorro se quede solo en casa hay que acotarle espacios y dejarle elementos de distracción para que mordisquee a su antojo, tipo Kongs, mordedores…etc
El aprendizaje es lento, hay que insistir, premiar los aciertos y no castigar los “accidentes” sino ignorarlos, así conseguiremos enseñar y evitaremos corregir.
Las premisas básicas de un buen aprendizaje son la insistencia, la paciencia y el refuerzo positivo.
Hay algunas enfermedades que requieren especial atención porque se transmiten del animal al humano, son las llamadas zoonosis.
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